El cuarto de reflexiones

En realidad, al momento de dejarme el encargo de realizar este trabajo, me dije a mi mismo que era pan comido, un bocato di cardinale, más fácil no podía ser, sin embargo, como todo en la vida las percepciones del mundo profano suelen estar equivocadas.

Entonces se presentó el problema, ¿¿cuántos más habrán realizado antes de mi este mismo trabajo, será que podré hacerlo mejor, igual o peor??, creo que es una de las partes dónde hay que luchar contra el EGO, porque hay que entender que la finalidad de los trabajos no es enseñar a los demás sobre lo que uno va a exponer, sino a través de la auto instrucción generar mi propio entendimiento del simbolismo que estudio y así mejorar mi conciencia (piedra bruta).

Es por eso por lo que muchos seguirán haciendo el mismo trabajo, pero las interpretaciones serán diferentes de acuerdo con la experiencia vivida, capacidad de abstracción e intuición de cada uno, y todas serán correctas a la vez porque proviene de la verdad de cada uno.

Primero me avocaré al primer problema que tuve con la historia del cuarto de reflexiones, y es que a pesar de ser una parte importante en la iniciación tiene un origen muy poco claro y mucho peor en nuestro rito de York.

En un tratado llamado “Recepción de un Franc Mason” (1737) que es la traducción al frances de un texto alemán, aparece la primera alusión a esta cámara en la que es introducido el candidato antes de entrar a la logia:

“El recipitario es conducido por el proponente, que se convierte en su padrino, a una de las habitaciones de la logia, dónde no hay luz.”

Por otra parte, en el “Tratado de la orden de la francmasonería, su secreto revelado” (1745 texto en francés)) se encuentra lo siguiente: La recepción de la Logia debe estar compuesta por varias habitaciones, en una de las cuales no debe haber luz. Y a esta es a dónde el padrino lleva al recipietario.

En el entorno francés, la Camara de Reflexiones aparece en torno a 1750, en el Ritual alquímico secreto del grado de verdadero académico mason, creado por Antoine-Joseph Pernety, fundador de la Logia Illuminados en Avignon. Aquí ya se describe todo el simbolismo que se ve actualmente. Lo que implica que para la mitad del siglo XVIII, la estancia en esta habitación se convirtió ya en la Actual Prueba de la Tierra.

En Londres alrededor de 1764 aparece la alusión en algunos tratados masónicos ( “Tres golpes nítidos” la alusión a la “Habitación cerca de la Logia” no figura en los rituales de York o del Rito Irlandés, eso hace suponer que esto entro a Inglaterra por el entorno de los modernos muy relacionados con los franceses. Pero lo más interesante según esta historia es que para los ingleses esta habitación cerca a la Logia no está relacionada con la reflexión por parte del candidato. Solo se dice que fue preparado en ella. En general y dónde se encuentra más bibliografía es en el Rito Escoces Antiguo y Aceptado que es el que aparentemente lo ha definido y ha generado el modelo a seguir y los otros ritos lo han amoldado y modificado a sus exigencias. Es más, en otras grandes Logias, no hay Cámara o Gabinete de Reflexiones, ni esta “prueba de tierra”, tanto es así que en algunos ritos se recomienda no someter a esto al candidato y entonces el profano es colocado en un recinto oscuro libre de objetos e inscripciones, por otro lado, en el rito de York se dan datos de una Cámara de Reflexiones, pero sin más detalles.
La gran mayoría de referencias afirman que la Cámara de Reflexiones se establece en Francia a través del desarrollo del primer asentamiento de la masonería proveniente de Inglaterra como Rito Inglés estilo Frances, ósea el Rito Francés y luego tendrá un desarrollo más pleno con el Rito Escoces Antiguo y Aceptado.
El término de Cámara de Reflexiones aparece por primera vez en 1785 para el Rito Francés Guía de los Masones Escoceses para el R.E.A. A., pero la Guía de los Masones Escoceses no da ninguna descripción de la Cámara de reflexiones. Luego de esta pequeña introducción iré al tema en concreto, si me preguntan en estos momentos si me acuerdo de algo o como me sentía el día de mi iniciación, la verdad es que uno: No tenía miedo, sabía que no me iba a pasar nada, porque estaba con mi padre y mis hermanos. Cuando me dejaron en aquel cuarto oscuro pintado de negro solo alumbrado por una vela ( en realidad no recuerdo si estaba prendida o apagada) y una calavera sobre la mesa, no me generó ningún sentimiento (ya había visto la muerte en varios de los pacientes que había atendido a lo largo de mi carrera como médico), solo era un cráneo más a la vista, en cuanto a los utensilios sobre la mesa solo pude reconocer el reloj de arena que no paso de ser un elemento vintage sobre la escena montada. En cuanto a las advertencias escritas en las paredes si las leí, pero no calaron nada en mi alma profana, y esa palabra V.I.T.R.I.O.L., no entendía que significaba. Pero como todo en el mundo, la vista y la percepción que tenemos del mundo a través de ella es engañosa, había más sabiduría en ese cuarto que todos los libros de medicina que tenía en mi casa, así como una célebre frase atribuida a Leonardo Da Vinci “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”, gracias a este trabajo y a los trabajos que vengo escuchando de los R:. R:. H:. H:. y Q:.Q:. H:. H:. recién estoy empezando a entender lo que representa la simbología de nuestra madre Logia.

Se supone que por historia en la francmasonería el cuarto de reflexiones es un lugar adyacente a la logia ( para evitar que cualquier cosa que venga del mundo profano contamine el sagrado suelo de nuestra madre logia – interpretando esto como las ideas preconcebidas que traemos de nuestra realidad mundana), y a la vez permitir al candidato meditar en un ambiente austero y oscuro que representa los momentos previos a la muerte, sobre su pasado , presente y futuro y sobre todo reflexionar sobre las razones de su deseo de ser masón.

Algunos inclusive le dan la connotación de la alegoría de la “Caverna de Platón”, que utilizó para ilustrar como el confiar únicamente en nuestros sentidos para percibir la realidad nos permite ser engañados. Imaginó una caverna donde los prisioneros eran mantenidos encadenados desde el nacimiento, mirando hacia una pared. Los prisioneros en la caverna no podían mover la cabeza y todo lo que podían ver era la pared frente a ellos. En la distancia detrás de ellos había un fuego, y cuando los objetos pasaban entre el fuego y los prisioneros, proyectaban sombras en la pared de la caverna. Los prisioneros en tal condición, argumentaba Platón, llegarían a creer que las sombras en la pared eran objetos reales, cuando de hecho eran meras reflexiones de la realidad. Si tal prisionero fuera liberado y pudiera ver el fuego y los objetos materiales que proyectaban las sombras, los creería irreales y seguiría creyendo que eran las sombras en la pared las que eran reales. La tarea de un filósofo argumentaba Platón, es salir de la caverna de la ignorancia y descubrir el verdadero conocimiento (con la expectativa de que será ridiculizado y atacado por negar que las sombras de la pared de la caverna son la verdadera realidad).
Pero en verdad es dentro de los elementos e inscripciones que se encuentran en este cuarto oscuro dónde se esconde mediante su simbología el inicio del entendimiento de los pensamientos profundos del ser, a través de la reflexión de nuestras acciones hacia nosotros y principalmente hacia los demás. El cuarto que representa el elemento tierra y la oscuridad la muerte (que no es el final, sino el crepúsculo desde el principio del inicio de la luz que precede al nacimiento del sol y el inicio del ocaso del sol hasta el fin de la luz en un círculo infinito de inmortalidad), debido a esto es que muchos piensan que este cuarto es una pequeña visión del microcosmos.

Es así como esta cámara oscura es la puesta en escena de la caverna platónica provista de algunos objetos simbólicos que fueron escogidos a fin de que el candidato se fuerce a concentrarse para intentar entender lo que significan a través de la concentración en sí mismo o ejercitando su intuición. Es el entorno profano el que con sus quehaceres cotidianos y las obligaciones que debemos cumplir en el día a día impide un momento de reflexión en nosotros mismos, convirtiéndonos en autómatas o como mencionamos esos hombres encadenados en la caverna de platón solo viviendo su existencia como una ilusión.
Las imágenes o símbolos de la caverna representada por la cámara de reflexión equivalen a las sombras, que constituían el único reflejo del mundo real percibido por el hombre platónico

Al ingreso a la Cámara se pide al candidato que se despoje de los metales. En Masonería no se invita al iniciado a renunciar al mundo, sino a buscar la armonía en él. El despojarse de los metales no representa la renuncia a los bienes materiales que hemos luchado por conseguir para nosotros y nuestras familias sino el renunciar a ser esclavos en conseguir más bienes materiales de los que necesitamos descuidando otros aspectos que son más importantes en nuestra vida espiritual, renunciar al egocentrismo, al afán de fama y búsqueda de todo tipo de distinciones, renunciar a la intolerancia de cualquier tipo política, religiosa o de clases sociales, renunciar al dogmatismo y estar abierto a otras ideas que no sean las nuestra, y sobre todo renunciar a las ambiciones de poder que llevan a la esclavitud y en algunos casos extremos a la tiranía que someten la capacidad íntima de medir y valorar relativamente aquello que consideramos valioso o necesario a fin de usarlo en forma equilibrada y armónica.

Sobre la mesa se hallan objetos que simbólicamente se atribuyen a significados esotéricos y alquímicos. Una jarra de agua, un trozo de pan, un platillo con sal, otro con azufre, un reloj de arena y algunos huesos (incluido el Cráneo). En la pared aparece, en letras la inscripción V.I.T.R.I.O.L., como sigla clave de la iniciación masónica. En algunos ritos suele haber algunos aforismos y también la imagen de un gallo (Solo en el R.E.A.A.) y la de una guadaña.
La Cámara de Reflexión también simboliza la prueba o viaje al interior de la tierra, que se completará una vez superada con las pruebas de agua, aire y fuego, resumiendo el ciclo clásico de los elementos.

El agua de la jarra situada sobre la mesa es símbolo de fertilidad vital, representa el gran magma de dónde brota la vida, es de por sí la que nos integra con la gran inteligencia universal, teniendo en cuenta que tiene la propiedad de cambiar de forma en determinadas condiciones de presión y temperatura (es decir cambios de su forma a diferentes niveles de energía).

El pan representa la transformación de los elementos que la naturaleza nos ofrece bajo una determinada apariencia en otros que ayudan a nuestro desarrollo obtenido mediante el esfuerzo y la aplicación práctica de nuestra propia observación.
El fuego se asocia a la cocción de harina y agua para la obtención de pan (elemento transformador con significado Alquímico), alimentando nuestro cuerpo, que es la forma en la que obtenemos la energía vital que necesitamos.

La sal representa la integración y el equilibrio, conserva los alimentos, pero también los corroe, simboliza la reconciliación con los opuestos y la armonía de las fuerzas opuestas dando como resultado la síntesis de estados superiores de conciencia y existencia. El Azufre representa el fuego sagrado, nuestro espíritu o esencia divina. El mercurio simbolizado este último por el gallo diseñado en la pared de la cámara de reflexiones (tener en cuenta que es en el rito Escoces, no se encuentra como parte del simbolismo en el rito de York) por ser “el anunciador” del sol naciente como Hermes-Mercurio era mensajero de los dioses, representa el alma, la mente y las emociones. El Azufre, El mercurio y La Sal ilustran los elementos que representan “Los Tres Principios” o “La Tría Principia” fundamentales de la Alquimia (las tres cualidades básicas de la materia): Azufre -Activo- Espíritu, Mercurio -Pasivo-Alma y Neutro- Sal-Cuerpo en la interacción universal.
La relatividad del tiempo es recordada por el reloj de arena, compuesto por dos receptáculos comunicados entre sí por un estrecho conducto. También simboliza el principio Hermético de que “lo que está arriba es como lo que está abajo”.

La guadaña y los huesos (o la calavera) recuerdan al candidato que ha de morir al concepto profano de la vida para renacer a un nuevo estado de conciencia. El plomo saturniano, como señala Jules Boucher, ha de transmutarse en oro.

La sigla V.I.T.R.I.O.L., resume en sí el contenido potencial de todos los símbolos presentes en la Cámara de Reflexión: Visita Interiora Terrae Rectifican- doque Invenies Occultum Lapidem (visita el interior de la tierra y rectificando hallaras la piedra oculta). Sólo adquiriendo conciencia de la propia identidad, analizando y discerniendo, ordenando y rectificando las apariencias con que nuestros sentidos nos engañan a la realidad, seremos capaces de encontrar en nosotros mismos la materia prima del verdadero Ser, la chispa “divina” que habita en cada uno de nosotros.

Sobre la pared se pueden leer también las siguientes inscripciones:

Si la curiosidad te ha traído aquí, vete.
Si temes que tus defectos sean descubiertos, estrás mal entre nosotros.
Si buscas distinciones mundanas sal, aquí no las conocemos.
Si tienes miedo, no llegaras lejos.
Si mientes o eres capaz de disimular, tiembla, se te descubrirá.
Si perseveras, serás purificado por los elementos, saldrás del abismo de las tinieblas y veras la luz
Todos estos aforismos escritos en las paredes más que para asustarnos son para darnos más aliento y para dejar entrever bajo el entendimiento de estas frases lo que significa entrar a la Logia.
Luego quedará solo durante un tiempo y el Hermano Preparador le entregará escritas en una hoja las siguientes preguntas que deberán ser contestadas también por escrito:
¿Qué se debe un hombre honesto, a sí mismo?
¿Qué debe a sus semejantes?
¿Qué debe a su patria?
¿Qué debe a la humanidad?
¿Qué debe a Dios?
En nuestro rito de York no existe el testamento masónico


Finalmente, La Cámara de Reflexión también ha sido representada como el “descenso a los infiernos” la muerte aparente que precede a la resurrección, el renacimiento a una vida nueva.
La muerte es al mundo o estado profano (o sea renunciar a los valores del mundo exterior, errores e ilusiones que constituyen los “metales” o cualidades inferiores de la personalidad) necesario para el renacimiento iniciático que afirma La Verdad y La Virtud o la íntima realidad que constituye el oro puro del Ser, la búsqueda de la Perfección del Espíritu que mora en nosotros y se expresa en nuestros ideales y en nuestras aspiraciones más elevadas.

QQ:. HH:. Luis Falcón

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