Durante la investigación y estudio del aprendiz masón, se puede observar que los símbolos y alegorías de este grado están estrechamente relacionados a la plancha de trazar correspondiente. No en vano es lo primero que se estudia y que aparece en el primer libro o manual que se nos comparte al momento de la iniciación. Durante este año masónico hemos escuchado trabajos que nuestros QQ:. HH:. aprendices han presentado y que efectivamente han estado vinculados a la plancha de trazar de primer grado. La estrella rutilante, la guardilla dentada, el piso de mosaicos; y ahora, el ara. ¿Qué es el ara? ¿Para que sirve? ¿Es solo un símbolo a adorno más de la logia? En este breve trabajo responderemos estas preguntas y reflexionaremos sobre la importancia de el ara en la francmasonería.
Ya desde tiempos remotos, cuando el hombre empezó a creer en dioses o seres superiores, desarrollaron símbolos y elementos para rendirles culto y adoración. Podemos remontarnos al principio de la historia de la humanidad, y referirnos a pueblos tan antiguos como los egipcios, mesopotámicos, persas y hasta los propios judíos; primeras civilizaciones que establecieron una estructura social, política y religiosa; y en base a esta última establecieron cultos, ritos, símbolos y elementos para enriquecer y desarrollar su poder religioso. Así pues, dentro de estos símbolos encontraremos un elemento fundamental: el ara. ¿Qué es el ara? Según la definición de la Real Academia de la Lengua, ara se define como lo siguiente:
ara
Del lat. ara.
f. Altar donde se celebran ritos religiosos.
f. Losa o piedra consagrada, que suele contener reliquias de algún santo, que se ponía sobre el altar y sobre la cual extendía el sacerdote los corporales para celebrar la misa.
f. altar (mesa consagrada).
DRAE Edición 2023
Como bien se define y explica, se puede resumir que el ara es una piedra o losa consagrada que se utiliza para celebrar ritos religiosos; sin embargo, esto no siempre fue así. En la antigüedad el ara era un altar colocado en un lugar elevado que podría ser un simple montículo de tierra o piedras, o bien una tabla colocada sobre algún tipo de gradas la cual se utilizaba para colocar ofrendas o realizar sacrificios a la divinidad que correspondía. Durante la etapa griega y romana (mundo clásico greco-romano) las aras se utilizaban para sacrificios de sangre, ofrendas sin sangre y las propias libaciones con vino (sangre de los dioses). Asimismo, existían aras o altares públicos en templos, plazas o campamentos militares, y aras o altares privados que formaban parte de los elementos de una casa donde la familia practicaba sus devociones propias. Vale la pena resalta que también en esta época existían las aras votivas, las mismas que eran dedicadas a algún dios en agradecimiento por algún beneficio recibido.
No es hasta comienzos del cristianismo que las aras toman preponderante importancia, pese a ser simples tablas de madera que se movían de un lugar a otro para celebrar los ritos, y esto es debido a que teológicamente la iglesia primitiva consideraba que la mesa en la que Cristo celebró la última cena fue una conmemoración de su sacrificio como el mesías, mismo sacrificio que fue ofrecido una vez y para siempre; tal y como se menciona en Lucas 22:19; Hebreos 7:27; 9:12-26 y 10:10-12. Posterior a esto y con el afianzamiento de la iglesia católica como un poder político religioso, es que las aras empiezan a colocarse dentro de templos y estaban hechos de piedra mármol o algún otro material noble, donde en su centro contenían reliquias de santos. Asimismo, y propio del rito católico, el ara o altar estaba acompañado y enriquecido de otros elementos como la cruz latina, la misma que recordaba el sacrificio de Cristo en la última cena, y/o una vela en la cual se dibujaba el alfa y la omega que representaba el principio y el fin (dualidad).
Es en este punto donde nace la pregunta: ¿Y cómo llega el ara a la masonería? Si tomamos los fundamentos históricos, podríamos afirmar que la francmasonería existe desde tiempos remotos (masonería especulativa) por lo que los elementos religiosos de civilizaciones antiguas forman parte de la masonería actual, tal y como la conocemos; es por eso que uno de estos elementos como el ara nos acompaña en cualquier ceremonia o rito francmasónico. El ara es un doble cubo formado por un sillar rústico que se transforma en una forma perfecta de seis caras que se encuentra ubicado en la mitad y al centro de la logia y colocado sobre tres gradas. La cara inferior oculta que descansa sobre la tierra representa las profundidades desconocidas de nuestro subconsciente. Las cuatro caras que miran hacia los cuatro cuadrantes de la logia significan nuestra naturaleza humana elemental en equilibrio a la manera de la piedra angular armoniosa de cuatro caras de un edificio espiritual. La parte superior del ara está expuesta a la luz de la estrella brillante de la mañana y en su superficie reposan las tres grandes luces de la masonería. Este es el reverso de la cara inferior oculta y representa la conciencia de una personalidad purificada que se aparte de los intereses mundanos para mirar hacia la fuente de la luz. Desde el ara, hay una escalera con innumerables escalones que lleva al firmamento y de ahí al infinito. En el rito de york, el ara está cubierta por un paño de terciopelo azul celeste, color característico y representativo de este rito. Es en este lugar donde se celebran los ritos más solemnes e importantes de la masonería tales como las iniciaciones, consagraciones, juramentos, entre otros. Ante el ara masónica se han arrodillado tanto aprendices para su ceremonia de iniciación como maestros masones para la instalación de un cuadro logial. Es por esta razón que es un elemento imprescindible en toda Logia masónica puesto que representa uno de los principales símbolos de la Orden. Su significado es vasto, ya que la Logia representa al universo y el ara representa al sol, razón por la cual se coloca al centro para representar la universalidad de la francmasonería.
El (altar) ara representa la personalidad del masón cuando se ha perfeccionado en todas sus partes. El altar es un cubo doble con una forma de seis caras, su cara inferior oculta representa las profundidades desconocidas de la mente inconsciente. Las cuatro caras que miran hacia los cuadrantes de la logia simbolizan el alma humana una vez ha sido convertida en una piedra angular equilibrada y armoniosa para un trabajo más sublime. Sobre la cara superior que está expuesta reposan las tres grandes luces emblemáticas. El altar representa la conciencia de la personalidad purificada que se dirige a las alturas en su aspiración de unirse con la fuente de la luz.
Robert Lomas
Símbolos de la masonería: El poder secreto de los símbolos masónicos y su influencia en la historia. Páginas 140 – 181.
Como hemos podido analizar, el ara es un elemento imprescindible en una Logia ya que sobre ella se celebran los ritos más solemnes e importantes. Es el lugar donde se hacen las promesas más sagradas de la Orden y es un portal que comunica nuestro Templo Terrestre con el Templo Celestial. Como se ha mencionado, sobre el ara reposan las tres grandes luces de la masonería que nos hacen recordar el juramento que hicimos al iniciarnos como masón. De igual manera, el ara representa la presencia del G:.A:.D:.U:. cada vez que se inician los trabajos y es esta razón que frente al ara se invocan sus auspicios. Siempre al centro de la logia sobre el pavimento de mosaico, convirtiéndolo en suelo sagrado y consagrado para nuestros ritos. Al centro para nunca perder de vista la importancia de su presencia y de nuestros principios masónicos ya que simboliza el estado que alcanzará nuestra mente cuando se perfeccione en todas sus partes. Nosotros, los masones debemos ser como el ara hecha desde la tierra. Lo construimos para nosotros ser la ofrenda y a su vez el que ofrece la ofrenda y el que lo sirve; para luego ascender a través de una gran escalera espiritual y llegar a unirnos con el centro del universo más allá de los cielos.
QQ:. HH:. Gustavo Gallessi
