El Pavimento de mosaicos

A:. L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:.

A:. B:. R:. L:. S:.

SALUD, FUERZA Y UNIÓN N° 69

RITO DE YORK

Vall:. de Lima 4 de agosto de 2024 E:. V:.

EL PAVIMENTO DE MOSAICOS

Por el Q:.H:. Juan Agustín Lescano Contreras

A veces vivimos la visión dual del mundo y de nosotros mismos como una prisión. Olvidamos que, si hemos catalogado a la obscuridad como tal, es porque una parte de nosotros ha intuido la luz suprasensible.Siete Maestros Masones

I. Introducción:

    Quiero agradecer la oportunidad V:.M.., RR:. y QQ:.HH:. de contarles aquí a vosotros, justamente al pie de este bellísimo Pavimento de Mosaicos (ver Figura 1), estas palabras que he ido juntando y armando lenta y quizás torpemente a lo largo de varias semanas de investigación, bajo la paciente guía de nuestro Segundo Vigilante, nuestro R:.H:. José Domingo, sobre un tópico que quizás sea ya muy manido para la mayoría de vosotros, pero que para mí, humilde aprendiz, me ha resultado por momentos una verdadera selva obscura, interesante sí, pero muy difícil a veces de interpretar, pero ya que estamos evidentemente entre hermanos, y ya que no estoy hablando con todos sino con cada uno de vosotros, he de confesar que en dicho empeño no he temido fallar, pues mi deseo de aprender es mucho mayor, debido quizás a vuestros constantes gestos y consejos para conmigo, sirviéndome de luz para entender las cosas que debía; y si no fuera así QQ:.HH:. os pido con humildad que insistáis en mi instrucción, que me corrijáis, para que pueda así seguir labrando mi piedra bruta.    

    Dicho esto QQ:.HH:., la estructura del presente estudio masónico: “El Pavimento de Mosaicos”, se basará en primer término de encuadrarlo teórica y doctrinalmente, describiéndolo masónicamente como corresponde, y señalando sus principales características simbólicas a que refieren algunos de sus tratadistas; en segundo término, y haciendo eco de esa base teórica, doctrinal y simbólica referida, intentaré encontrar algunos paralelismos o conexiones con otros aspectos de nuestro saber y sentir, ya sean estos, teológicos, filosóficos o artísticos; y finalmente en tercer término, daré una interpretación al símbolo desde un enfoque puramente personal, obviamente desde mi corta experiencia como aprendiz francmasón.

    Figura 1
    Imagen del Pavimento de Mosaicos de nuestra Madre Logia

    II. Desarrollo:

    Primer aspecto (qué nos dice la teoría y la doctrina):

    Para empezar el encuadre teórico del pavimento de mosaicos, he de señalar preliminarmente que todos los hermanos consultados sin excepción coincidieron en señalar al Manual del Aprendiz Masón: Rito de York (Butler & Mendoza, 1968) como el texto de lectura obligatoria, sobre todo porque en lo que atañe anuestro rito, y a diferencia de los demás, se ha escrito muy poco al respecto, haciendo que está casi singularidad bibliográfica redunde positivamente en la unidad doctrinal que observo en cada uno de vosotros QQ:.HH:. Asimismo, esta particularidad en nuestro rito, el de York, me hizo ser más prudente a la hora de elegir y consultar otros textos masónicos, enfocándome solo en lo que he considerado general, esencial y acorde al nuestro.   

    Al respecto, al revisar el manual antes referido, he querido cuidar y respetar como una cuestión de orden y conjunto, para poder comprender así el símbolo a plenitud, algo que he notado que sus autores advierten: “El Pavimento Mosaico, la Estrella Rutilante y la Guardilla Dentada son los llamados ORNAMENTOS en una Logia” (Butler & Mendoza, 1968, pág. 73), estas mayúsculas considero que son esenciales para comprender lo que vendrá después, y es que no se podrá entender el Pavimento Mosaico por sí solo sin tomar en cuenta las demás partes del conjunto o trinidad simbólica a la que llaman Ornamentos. Pero a qué llamamos Ornamentos, Butler y Mendoza no lo mencionan directa o explícitamente en el manual en cuestión, por ello se recurre a otro texto: “El Templo alegórico, al que denominamos Taller, es la imagen y representación del Universo; simboliza las maravillas y perfecciones de la creación… Para representar y simbolizar toda aquella maravilla de la creación divina, la masonería usa Ornamentos” (Infante, 1984, pág. 46). Esto último, complementariamente, parece referir al sentido utilitario de la idea de universo o creación, cuya imagen y representación, serían requisitos simbólicos imprescindibles para poder realizar los trabajos masónicos de nuestro rito.    

    Dicho esto, se define a Pavimento de Mosaicos (ver Figura 2) en los siguientes términos:

    “Toda Logia debe contener, a partir de las columnas de entrada hasta la balaustrada que separa el Oriente, un hermoso embaldosado de mosaicos blancos y negros que simbolizan el eterno contraste que forma la base de la armonía universal.

    Representa, en sus múltiples acepciones: lo animado y lo inanimado; la vida y la muerte; lo positivo negativo; el bien y el mal; el día y la noche; el espíritu y la materia; o, para decir mejor, todos los pares opuestos que, en contraste, nos hace apreciar todo lo bello y todo lo bueno pues son DOS DISTINTOS ASPECTOS DE UNA SOLA REALIDAD” (Butler & Mendoza, 1968, pág. 71).

    Figura 2
    Plano bidimensional de una logia

    Nota. Diagrama tomado de Infante, M. (1984). Lo que todo aprendiz masón debe saber. R:. L:. S:. N° 126, p. 35.

    Respecto a la definición anterior (Butler y Mendoza), que como hemos indicado, resulta texto preciado en nuestro rito, coincide por lo general (y en lo esencial) con las demás fuentes consultadas; sin embargo, a efectos de clarificar o precisar ciertos matices de esta compleja estructura de significados, se ha optado por sumar aquellas que aporten algo especial o particular. La siguiente definición por ejemplo (ver Figura 3) la describe: “Como base de los dos cubos imaginarios que forma el paralelepípedo de la Logia…” (Infante, 1984, pág. 46)
    . Estas dos definiciones, combinándolas gráficamente (bi y tridimensionalmente) nos acercan mucho más a la comprensión de su intrincada complejidad representativa, de cómo el Pavimento de Mosaicos y sus demás partes (Estrella Rutilante y Guardilla Dentada) permiten recrear simbólica y poderosamente al Universo con sus múltiples e infinitas posibilidades, escenario o condición necesaria para ejecutar nuestros trabajos masónicos.    

    Figura 3
    Plano tridimensional de una logia

    Nota. Diagrama tomado de Infante, M. (1984). Lo que todo aprendiz masón debe saber. R:. L:. S:. N° 126, p. 34.

    Esta otra, señala que: “…es la imagen de la vida misma, con sus luces y sombras y en la que el masón debe ver una imagen de su propio laberinto y proceso interior, y de la que debe extraer su equilibrio, completándolas en sí mismo” (Daza, 1997, pág. 369). Esta definición, en lo particular me ha resultado de especial significación, pues dota a la idea de duplicidad (expresada en la imagen ajedrezada del pavimento) una cuestión que considero clave, pues nos invita a ahondar en nuestros propios procesos introspectivos, instando al despertar de una conciencia activa, ya que el masón, en determinadas circunstancias, deberá elegir tal o cual camino, pues de encrucijadas está hecha la vida, y de esas decisiones, irremediablemente derivarán consecuencias (buenas o malas) y de ellas, obviamente nuestras responsabilidades, esa es la realidad en cuestión, difícil pero cierta, lo cual se expresa bellamente cuando se nos señala el mirar en nuestro “propio laberinto y proceso interior” y encontrar allí el equilibrio en un sentido estrictamente de conciencia masónica.  

    Otro de los aspectos pertinentes, en relación al concepto y símbolo que venimos analizando, ya desde un punto de vista doctrinal, entendiéndose como doctrina a la unión del conocimiento y la experiencia, es la fuerte carga simbólica impresa en la forma en que nos desplazamos dentro del Pavimento de Mosaicos una vez que se abren los trabajos, dichos desplazamiento según el ceremonial exige un trayecto cuadrangular (“cuadrar el Templo”), empezando siempre con el pie izquierdo y en estricto sentido horario (doblando por la derecha), siendo solo excepción a la regla lo siguiente:

    “El Maestro de Ceremonias está facultado para desplazarse por toda la Logia cuando los trabajos están abiertos, pero esta facultad no le permite romper la armonía que debe existir en el desplazamiento para cumplir sus funciones; de tal manera, en lo posible, siempre tratará de «cuadrar el Templo». Cuando salga de la Logia (no del Templo) y tenga que ingresar nuevamente a ella, debe hacerlo por la izquierda del Primer Vigilante y dar los tres pasos del Aprendiz, para luego dirigirse a su puesto” (Infante, 1984, pág. 58).

    El cuadrar el Templo (ver Figura 4) simboliza múltiples conceptos masónicos, dicho desplazamiento cuadrangular y en sentido horario representa la rectitud moral, el progreso espiritual y el equilibrio entre las fuerzas duales del Universo. Siguiendo el aparente curso del sol, evoca el camino hacia la luz y el conocimiento. La forma cuadrada del movimiento refuerza las ideas de integridad y rectitud, mientras que su carácter cíclico alude al viaje del alma y la búsqueda de la perfección. Este ritual coordinado refleja el orden cósmico y la armonía que debe prevalecer en la Logia, sirviendo como una forma de meditación activa que recuerda constantemente a los francmasones los principios esenciales que deben guiar nuestros trabajos. Se puede observar entonces que el Pavimento de Mosaicos recrea simbólicamente al Universo, rigiéndose por las leyes de la creación, espacio y tiempo, materia y espíritu, y solo puede alterarse dicho orden, por voluntad divina; en tal sentido, el rol del Maestro de Ceremonias cumple una función esencial, obra la providencia o el milagro para cumplir los supremos designios del G:.A..D:.U:.. Esto último comprueba lo ya expresado sobre los Ornamentos: El Pavimento Mosaico, la Estrella Rutilante y la Guardilla Dentada son conceptos indisolubles de la realidad, reflejando así el principio hermético «como es arriba, es abajo».  

    Figura 4
    Cuadrar el Templo

    Nota. Diagrama adaptado de Infante, M. (1984). Lo que todo aprendiz masón debe saber. R:. L:. S:. N° 126, p. 35.

    Segundo aspecto (qué paralelismos o conexiones existen):

    Este aspecto de relacionamiento del concepto de Pavimento de Mosaicos con otras manifestaciones no masónicas, ya sean estas teológicas, filosóficas o artísticas, tiene como propósito reforzar el carácter universal del símbolo, el cual trascienda en las diferentes capas de la realidad o cultura, ya sea estas milenarias o actuales, para tal fin me abocaré a tres fenómenos que considero de valía para su ejemplificación:

    1. El dialogo entre Arjuna y Krishna: Mi primer contacto con estos diálogos pertenecientes al Bhagavad Gita, texto sagrado del hinduismo y que forma parte de la épica Mahabharata, fue a través del ya fallecido cantante y poeta canadiense Leonard Cohen, quien en algún momento de su vida fue monje budista, él en una entrevista expresaría lo siguiente:

    “Hay un momento hermoso en el Bhagavad Gita: Arjuna. El general, el gran general, está de pie en su carro. Y todos los carros están preparados para la guerra. Y al otro lado del valle, ve a sus oponentes. Y allí no sólo ve a tíos, tías y primos, ve a gurús, ve a maestros que le han enseñado; y ya sabéis cómo los hindús reverencian esa relación. Él los ve. Y Krishna, una de las expresiones de la deidad, le dice: Nunca desenredarás las circunstancias que te trajeron a este momento. Eres un guerrero. Levántate ahora, poderoso guerrero. Con la plena comprensión de que ya han muerto, y tú también. Esto es sólo una obra de teatro. Ésta es mi voluntad. Estás atrapado en las circunstancias que yo determiné para ti, que no determinaste tú. Así que, levántate, eres un noble guerrero. Abraza tu destino, ponte de pie y cumple con tu deber” (Lunson, 2005).

    El Pavimento de Mosaicos y los diálogos entre Arjuna y Krishna convergen en una misma alegoría del Universo, el micro y macrocosmos. En ambas representaciones se desarrolla nuestra experiencia, marcadas por dualidades y contrastes. Así como el Masón camina sobre baldosas blancas y negras, Arjuna debe enfrentar sus dilemas ante el campo de batalla. El mensaje central en ambos casos es la trascendencia de estos opuestos aparentes: el masón busca el equilibrio y la iluminación al transitar su camino, mientras que Krishna insta a Arjuna a cumplir su deber sin apego al resultado, reconociendo la ilusión de la dualidad. Ambas tradiciones enfatizan la aceptación del destino como ley universal y la transformación personal como vía hacia una comprensión más profunda de la realidad, mostrándonos de como diferentes relatos pueden coincidir en principios eternos sobre el conocimiento sapiencial e iluminación.

    1. El séptimo sello: El tablero de ajedrez (ver Figura 5) en la película sueca El séptimo sello (1957) de Ingmar Bergman evoca poderosamente al Pavimento de Mosaico, la prodigiosa carga visual y filosófica de dicha película supondría largos textos de análisis semiótico al respecto; sin embargo, enfocándonos solo al tema en cuestión, se puede correlacionar sus fuertes cargas simbólicas con la proyección de metáforas del camino de la vida, el destino y sus inevitables dualidades. Al igual que el Masón debe de transitar sobre las baldosas blancas y negras, el caballero Antonius Block debe caminar entre la luz y la sombra, la desilusión y la esperanza, la vida y la muerte en una partida contra la Muerte misma. El juego simboliza ese viaje espiritual y existencial, paralelo al tránsito iniciático del Francmasón. El encuentro del cruzado Block con la familia de artistas ambulantes (padre, madre e hijo), una tríada que evoca inequívocamente a la perfección y equilibrio divino de la creación y que se refleja en muchas tradiciones esotéricas, representa un punto de inflexión en el dubitativo caballero, similar a la iluminación que busca el Masón al recorrer el Pavimento de Mosaicos. Esta familia (ver Figura 6) encarna la inocencia y la alegría de vivir, contrastando con la oscuridad y el desánimo de Block, ofreciéndole así una nueva perspectiva, una señal en el silencio, que resuena con la búsqueda masónica de transformación personal y comprensión superior de nuestra existencia.

    Figura 5
    Fotograma de El séptimo sello (escena de la partida de ajedrez)

    Nota. Fotograma tomado de la pelicula El séptimo sello (1957) de Ingmar Bergman

    Figura 6
    Fotograma de El séptimo sello (escena del encuentro con la familia de artistas ambulantes)

    Nota. Fotograma tomado de la pelicula El séptimo sello (1957) de Ingmar Bergman

    1. Poema “Ajedrez” de Jorge Luis Borges:  El tercer paralelismo que presentaré a continuación se basará en dos sonetos de J. L. Borges, que, aunque no fuera Masón, ciertamente cuando uno revisa su producción literaria se percibe inmediatamente el marcado simbolismo y misticismo en sus páginas, quizás el hecho de que compartiera el mismo destino de Homero, la poesía y la ceguera, sumado a su vasto conocimiento  en diversas tradiciones filosóficas, religiosas y esotéricas haya contribuido a perfilar dicha cualidad en su literatura que lo hace parecer tan Masón, sobre todo en su poética como veremos muy pronto. El poema en mención resulta tan pertinente con el Pavimento de Mosaicos que bastará con leerlo para percibir sus similitudes:

    I

    En su grave rincón, los jugadores
    Rigen las lentas piezas. El tablero
    Los demora hasta el alba en su severo
    Ámbito en que se odian dos colores

    Adentro irradian mágicos rigores
    Las formas: torre homérica, ligero
    Caballo, armada reina, rey postrero,
    Oblicuo alfil y peones agresores

    Cuando los jugadores se hayan ido,
    Cuando el tiempo los haya consumido,
    Ciertamente no habrá cesado el rito.

    En el Oriente se encendió esta guerra
    Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
    Como el otro, este juego es infinito.

    II

    Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
    Reina, torre directa y peón ladino
    Sobre lo negro y blanco del camino
    Buscan y libran su batalla armada.

    No saben que la mano señalada
    Del jugador gobierna su destino,
    No saben que un rigor adamantino
    Sujeta su albedrío y su jornada.

    También el jugador es prisionero
    (La sentencia es de Ornar) de otro tablero
    De negras noches y de blancos días.

    Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
    ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
    De polvo y tiempo y sueño y agonía?

    Tercer aspecto (qué sentido personal le doy a lo aprendido):

    Finalmente, he de contarles algo que ya les había confesado durante la noche de mi iniciación, un sueño repetitivo que tuve durante mi infancia; tendría quizás siete o nueve años. Me encontraba observando una habitación inmaculadamente blanca, un lienzo puro donde mi otro yo dictaba cartas cómodamente desde su despacho, impecable de pies a cabeza, ajeno a mi presencia. Yo, el observador, en cambio estaba sumido en la más profunda obscuridad, confinado en el estrecho espacio de una cerradura.

    La dualidad era palpable: la luz y la oscuridad, el observador y el observado, la libertad y el confinamiento. Mientras mi otro yo se movía con despreocupación en aquel espacio luminoso, yo sentía las paredes de mi prisión obscura cerrándose lenta e inexorablemente. Mis gritos se perdían en la infinita noche, inaudibles para aquel yo que habitaba en la luz. Cuando las obscuras paredes finalmente se cerraron, como se imaginarán, un niño se despertaba presa del horror.

    Los años pasaron, y aquel sueño que se había repetido tantas veces durante mi infancia se fue desvaneciendo poco a poco, casi sin dejar rastro. Pero el azar, ese hábil tejedor de las coincidencias, salvo que no hay azar, salvo que lo que llamamos azar es nuestra completa ignorancia de una intrincada y compleja maquinaria de causalidades, tenía algo preparado para mí. Y es que hace unos meses, al saber de boca de mis grandes amigos, mis hermanos de toda la vida, que ya había sido aceptado en nuestra Madre Logia, comencé a imaginar y pensar en las pruebas que me aguardaban, y en ese momento emergió aquel sueño infantil del olvido, volviendo a mi después de tantos años perdido.

    La inquietud que me invadió ya no nacía del pasado, de la extrañeza de un sueño repetitivo, sino del futuro, la idea de una revelación, la sensación de que mi vida estaba predeterminada, ya escrita en piedra, y que no tenía ningún control sobre ella. Y esa idea me acompañó durante días, como una sombra que se alarga al atardecer. Fue entonces cuando un jueves seis de junio a las seis de la tarde inicie mis pruebas, primero en el Cuarto de las Reflexiones, y luego en el simbolismo del Pavimento de Mosaicos, y fue allí, en este Templo, que se reveló ante mí con una nueva luz. Aquel suelo de baldosas blancas y negras era un reflejo perfecto de mi sueño infantil. La dualidad que había experimentado en aquellas noches de angustia, luz y oscuridad, libertad y confinamiento, se materializaba ahora en un símbolo tangible, ya revelado.

    El Pavimento de Mosaicos, con su alternancia de luz y sombra, me hablaba de la naturaleza dual de la existencia. Mi sueño, con su yo luminoso y su yo en la obscuridad, no era más que una prefiguración de esta verdad universal. La cerradura, ese espacio que me aprisionaba, representaba ahora el estrecho camino de la iniciación, un pasaje necesario hacia una comprensión más profunda.

    Comprendí entonces que mi vida no estaba predeterminada, sino que cada paso sobre ese pavimento simbólico era una elección, un Arjuna en el campo de batalla, presto a enfrentar su destino. El yo que observaba y el yo observado no eran entidades separadas, sino aspectos de un ser completo, capaz de moverse entre la luz y la sombra, y de aprender de ambas contingencias del Universo.

    El sueño que una vez me atormentó se transformó así en una valiosa lección. Me enseñó que la verdadera libertad no reside en escapar de la oscuridad, sino en hallar el equilibrio entre la luz y la sombra, en comprender que ambas son parte esencial de nuestro camino.

    Ahora, cada vez que mis pies se desplazan sobre el Pavimento de Mosaicos, recuerdo aquel sueño con una mezcla de nostalgia y gratitud. Ya no es una fuente de temor, sino un recordatorio de mi viaje personal, del camino del héroe, de la dualidad inherente a la existencia y de la belleza que surge cuando aprendemos a abrazar ambos aspectos de nuestra naturaleza.

    Y en este juego eterno de luz y sombra, de libertad y confinamiento, he encontrado mi lugar. Y en cada paso sobre el Pavimento de Mosaicos, escucho el eco lejano de aquel niño que una vez fui, recordándome que el verdadero crecimiento nace de la reconciliación de los opuestos, de la armonía entre el observador y el observado, entre la luz y la oscuridad que habitan en cada uno de nosotros.

    Bibliografía

    Bergman, I. (Dirección). (1957). El séptimo sello [Película].

    Borges, J. L. (2005). Siete noches. Buenos Aires: Emecé.

    Borges, J. L. (2011). Poesía completa. Barcelona: Lumen.

    Butler, J., & Mendoza, E. (1968). Manual del Aprendiz Masón. Lima: Gran Logia del Perú.

    Daza, J. (1997). Diccionario Akal de Francnasonería. Madrid: Akal.

    Infante, M. (1984). Lo que todo aprendiz masón debe saber. Lima: R:. L:. S:. «Enrique Solis Polo» N° 126.

    Laban, R. (2006). Los Símbolos Masónicos. Barcelona: Ediciones Obelisco.

    Lunson, L. (Dirección). (2005). Leonard Cohen: I’m Your Man [Película].

    Siete Maestros Masones. (1992). Símbolo, Rito, Iniciación (La Cosmogonía Masoníca). Barcelona: Ediciones Obelisco.

    Tagle, C. (1997). Masonería Esotérica. Un tratado de interpretación. Lima: S-E.

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